Sin categoría

TAKIS. O LA INTERACCIÓN COMO “OBJETO” DE ARTE

TAKIS

El modo en el cual vemos una obra de arte dista de ser “natural”, cuanto vemos, el modo en el que lo vemos, y cómo interpretamos la experiencia verlo y significarlo, responde a cómo hemos construido lo que Bourdieu llamó “capital cultural” que condiciona nuestra percepción y recepción de los objetos de arte.

Como espectadores occidentales, naturalizamos en principio que el objeto de arte sea una cosa, un artefacto. Nos condiciona el encontrar  ese objeto, dotado de singularidad – el objeto de arte –  en el contexto de un museo ¿Qué otra cosa puede ser un objeto de arte (visual), sino una “cosa”, que fue singularizada, atribuida, categorizada, exhibida y legitimada como “arte” por la autoridad de la institución museológica?

Hace décadas, muchas décadas, que el objeto de arte puede no ser una cosa y puede – se ha atribuido la posibilidad de ser – una acción o un proceso, aun cuando en el imaginario colectivo la idea objetual del arte permanezca firme en las acciones del capital cultural.

Hay un artista que propuso que el objeto de su arte no fuera solo una acción sino un proceso de interacción. Se trata de un artista que aplicaba al arte nociones de feedback, de sistema y de ecología, era griego, se llamaba Panayoitis Vassilakis (1925-2019) y firmaba como TAKIS.

TAKIS entendió que el objeto de arte podía no ser “cosa inanimada”, sino fundarse en la condición de interacción entre las cosas, la inmaterial tensión física establecida entre los cuerpos: el objeto de arte como interfaz. El marco conceptual de las obras de TAKIS puede encontrase en las teorías que circularon – nunca mejor dicho al tratarse de estudios de interacción – en la década de 1950, alrededor de Norbert Wiener (1948) y su teoría cibernética; la interacción de los organismos con el medio; los estudios norteamericanos sobre los procesos de feedback; los de Conrad Bateson y Margaret Mead entre otros, que investigan los efectos antropológicos y sociales de las interacciones entre sujetos.

Luego de un derrotero de quiebres con los soportes tradicionales, TAKIS inicia una trayectoria en su producción de obra que puede sintetizarse en esta idea: dejar de realizar objetos, cosas, artefactos, para pensar la obra como dispositivo de interacción. Su “objeto” es la interfaz, la relación entre materias, las fuerzas que – invisibles- vinculan y motorizan las cosas entre sí.

Las obras de TAKIS parecen esculturas (pueden serlo, aunque son más que eso, o en tal caso esculturas animadas por efectos de feedback) sensibles a la interacción con otros objetos u otro tipo de fuerzas con las que interactúan. Las piezas de TAKIS pueden verse como cosas, aunque su fundamento es su acción y reacción con las fuerzas de la naturaleza: magnetismo, electricidad, sonido.

Instalación en la Tate Gallery
Instalación La Defence, París

Amigo de Marcel Duchamp, la obra de TAKIS se desluce a la mirada. De hecho, no están concebidas para la contemplación, son piezas animadas por fuerzas no visibles. No se propone TAKIS hacer móviles como las bellas piezas suspendidas de Andy Calder, donde formas y colores interactúan con la brisa, en equilibrio, y plantean la potencialidad de objetos de arte móviles bien lejos de la lógica estatuaria y sometidos sólo a los arbitrios del aire. TAKIS  es más concepto que elegancia de planos suspendidos y  propone hacer arte con la fuerza del viento, las mareas, el magnetismo.

Su obra impone dar vuelta la cabeza, pensar que lo que debe verse no es – como dijimos- el objeto, la cosa, sino cómo tal cosa se relaciona y responde al  medio. Nos pide que veamos el hueco, no su continente. El agujero negro que opera el dinamismo del cosmos, no sus planetas o sus soles.

En su  exquisita novela  La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares imaginó una isla habitada por imágenes de quienes habían pasado en ella un tiempo y habían dejado grabada su presencia, por la intervención de una mefistofélica maquinaria construida por un tal Morel, capaz de registrar su imagen, sonidos y sus almas. La máquina, inventada por Morel – seguramente cita de la novela de H.G Wells La isla del Dr. Moreau – , funcionaba sin operarios que la accionaran porque se impelía con la fuerza de las mareas. Quizá otro homenaje a la interfaz.

TAKIS y su obra en el subterráneo de Atenas

El objeto de arte no es la cosa en sí, sino el sistema de fuerzas que esa cosa desata en su interacción con otra no visible a la percepción, un universo.  

PARA SABER SOBRE TAKIS:

The Research Center for the Art and the Sciences (K.E.T.E.) (Fundación TAKIS), publicado por <a href="http://Takis Foundation

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s