Sin categoría

POLÍTICAS BIOMÉTRICAS a propósito del COVID 19 y la obra de RAFAEL LOZANO-HEMMER

Zoom Pavilion – Rafael Lozano-Hemmer and Krzysztof Wodiczko 2015

La emergencia del Covid 19 nos situó sin estar prevenidos en un ámbito de bio política. La mensura corporal se naturalizó como el uso de un dispositivo que cubre nuestras bocas. La tensión que gestiona el sabernos necesariamente mensurados/amordazados nos permite asistir con ojos nuevos a los planteos biométricos de Rafael Lozano-Hemmer.

El artista mexicano – residente en Canadá – que entendemos como el más alto testimonio de las estéticas contemporáneas, en su capacidad de mostrar cómo la obra de arte está atravesada por la historia – y la historia contemporánea está permeada por flujos de información electrónica – construyéndose con la materia misma con la que emitimos nuestros mensajes, nuestro input y output con el mundo: el algoritmo.

El objeto de arte ha dejado la habitual y atesorada materialidad y estabilidad del mundo del arte entendido como “cosa”, para abrazar otra dimensión que no pretende sustituir a los entrañables “cuadros”, tintas o papeles analógicos en los que se detenía el tiempo y en los que nos permitíamos asistir a la contemplación de un mundo detenido en una única y cristalizada imagen. Ver un cuadro era y felizmente sigue siendo, un acto de contemplación del pasado, ese pasado en el cual un artista creó una imagen que, salvo las incidencias de la física y la química sobre la materia, permanecía tal cual lo había visto el artista al estampar su firma sobre la tela.

El rol del espectador frente al formato cuadro

La imagen, quieta, plasmada desde el tiempo, ofrecía cierta posibilidad de “eternidad”. El sujeto receptor- su espectador – el objeto contemplado en un dúo en el cual ambos estaban necesariamente detenidos, uno en su pasividad, el otro en una pasividad en la que se recluía para poder ejercer el oficio de contemplar.

Hay una mutación, una deconstrucción de un modelo que atravesó al arte de occidente y se naturalizó. La obra biométrica, en la que las mensuras corporales del espectador actúan la propia obra – como es el caso de Zoom Pavilion – da lugar a una nueva epistemología de la imagen y del arte hasta hace poco entendido como “cosa”. Al ingresar en la sala diferentes cámaras y sistemas de mensura y seguimiento actúan independientemente de las decisiones de este nuevo espectador, en la gestión de imágenes que se proyectan en una sala vacía, constituyendo en sí mismas la obra. Ya no vemos un objeto detenido bellamente en el tiempo en el que fue creado, el espectador – sujeto interactuante – es al mismo tiempo receptor/efector/actor y destinatario del objeto de arte que se hace con él en un tiempo que se conjuga en transitivo, en un “siendo”, como los algoritmos.

El arte atravesado por la inegabilidad del paso del tiempo y de la historia.

Próximamente, otras obras de Lozano-Hemmer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s